Este gusano marino vive protegido en un fino tubo, que construye sobre rocas y otras estructuras sumergidas. Desde su refugio, despliega un llamativo penacho de branquias en forma de abanico, que utiliza tanto para respirar como para capturar partículas de alimento en suspensión.
Originario de regiones atlánticas tropicales e indo-pacíficas, esta especie ha llegado a aguas portuarias a través del transporte marítimo. Su presencia es una muestra viviente del papel que desempeñan los puertos como puntos de encuentro y confluencia, no solo de personas y mercancías, sino también de numerosas especies marinas, capaces de viajar inadvertidamente alrededor del mundo.